Pues era un millón de pequeños detalles, y al sumarlos todos se veía que estábamos hechos el uno para el otro. Y yo lo supe, lo supe la primera vez que la toqué. Fue como llegar a casa, sólo que a una casa que nunca había visto, y fue al darle la mano para ayudarla a bajar de un coche...Y lo supe. Fue como... Magia.
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